
LA VOZ SOLISTA DE LA CIUDAD ETERNA.
La estampa y el sonido de las innumerables fuentes de Roma inspiraron al compositor italiano Ottorino Respighi a componer el poema sinfónico” las fuentes de roma”.
Vengan conmigo, visitemos la más emblemática; la fontana de Trevi.
Al bajar por una de las callejuelas que nos conducen a ella, doblamos una esquina, y ¡ahí está! Nos quedamos sin aliento al contemplarla: una enorme fuente de
¡Cómo puede un lugar tan reducido albergar semejante monumento!
El papa Clemente XII encargó la fuente al arquitecto italiano Niccoló Salvi. La construcción comenzó en 1732 y terminó en 1762.
El agua proviene del acueducto Aqua Virgo, que data del siglo primero antes de nuestra era y que dista unos trece kilómetros de la ciudad.
La fuente, adosada a la fachada de un palacio, es una representación del mar. El mítico Neptuno, o Océano, se yergue ufano en un carro en forma de concha marina contrlando las aguas que se precipitan a sus pies. El sonido que producen estas al rodear otras figuras y caer sobre las rocas inferiores evoca el romper de las olas marinas contra la orilla. La pila invade casi toda la plaza, dando la impresión de que la fuente entera fura parte de la fuente.
Durante todo el día, son centenares de personas las que se sientan a contemplar tal maravilla. Una de las más emblemáticas atracciones de Roma. Se lanzan monedas que se recogen una vez a al semana y se entregan a una organización benéfica.
Respighi opinaba que las fuentes son las voces de la ciudad, la fontana de Trevi sobresale como la solista de ese coro. Es única entre las muchas fuentes que adornan la ciudad eterna.
Un lepero sentados en las escalinatas, le pregunta muy pensativo a otro lepero- ¡Oye, cómo habrán metio esas estatuas tan grandes ahí!- Le contesta el otro muy serio, ¡pues no te has dao cuenta que están ahí ende chicas!




